La Guitarra de Cuenca


EL ESTUDIO GUITARRA EN CUENCA (ECUADOR)
Por: Diego Pacheco Barrera
Docente Principal de Gaitarra en el Conservatorio "José María Rodríguez"



El estudio de la guitarra ha tomado fuerza en la actualidad no únicamente en Cuenca sino en todo el Sur del Ecuador. Hace muchos años como hace tiempo relaté, en un trabajo anterior, el instrumento había caído en el olvido como instrumento de concierto. Su uso estaba centrado en el acompañamiento y en el requinto. Ciudades como Quito y Guayaquil estaban mucho más adelantadas en este aspecto. Quito tuvo la suerte de contar con pioneros de la talla de Carlos Bonilla, Homero Idrovo, Terry Pazmiño, por citar a los más representativos sin desconocer que existían otras figuras emblemáticas, sin embargo, su virtuosísimo, dedicación y trabajo constante hizo un camino para todos quienes los siguieron, que fueron sus alumnos creándose las bases de una escuela con tradición. Del mismo modo Guayaquil con motivo de la llegada del maestro Ryuhey Kobayashi, de origen japonés, durante la presidencia del Abg. Jaime Roldós Aguilera, recibió un gran aporte debido a los altísimos resultados de la labor musical del citado maestro cuya escuela dio frutos que han representado al Ecuador ya no únicamente en el país sino ya fuera de sus fronteras. Sin embargo, la actividad guitarrística en el sur ecuatoriano también ha sido muy interesante. Por citar un ejemplo: Loja, ciudad de reconocida tradición musical, ha tenido siempre la presencia de la guitarra y sus buenos ejecutantes. El concertista chileno Hernán Morales Bahamondes, reconocida figura del campo musical, hubo de permanecer en aquella ciudad algunos años formando grandes y nuevos talentos y dejando como huella imborrable una escuela que hasta la presente fecha ha fructificado, sin desconocer valores locales como los del maestro Galo Terán, Soler Mendieta, entre otros quienes han difundido la guitarra y cultivados sus valores. En Azogues, ciudad que se encuentra a 25 minutos de Cuenca, se ha cultivado talento en esta rama, siendo uno de sus hijos representativos en éste arte Don Manuel Merchán Izquierdo, músico de talento extraordinario y compositor prolífico, digno hijo de su ciudad. Marcelo Pacheco, guitarrista e investigador cuencano, en su obra “MÚSICA ECUATORIANA PARA DOS GUITARRAS, OBRAS ORIGINALES SOBRE RITMOS ECUATORIANOS[1]al referirse a la historia de la guitarra brevemente nos relata que La historia de la guitarra es muy antigua. Se basa en documentos, esculturas y dibujos de instrumentos de cuerda que se ejecutaban en la antigüedad, encontrados en Turquía (año 1000 A.C.) y en el antiguo Egipto. Durante los últimos años se ha venido sosteniendo dos teorías respecto a su origen, la primera, que la guitarra tiene un origen greco-romano y desciende de la fidícula; y la segunda, que señala que tiene un origen árabe que se dio por la invasión musulmana a la península Ibérica. Algunos investigadores sostienen también, que, en los reinos cristianos de España y Europa, existía un instrumento conocido como guitarra con cuatro pares de cuerdas muy parecido a la vihuela, desarrollándose luego en los reinos musulmanes de España el quitar o guitarra morisca de tres pares de cuerdas. Tomando en cuenta el antecedente de la guitarra de cuatro órdenes de cuerdas que surgió en España, se dio un prototipo de guitarra, muy similar a la actual con algunas variaciones, la que apareció en el siglo XIV, como consecuencia del continuo desarrollo que experimentó la vihuela y el laúd. Este instrumento era ejecutado para el acompañamiento de algunas melodías y bailes populares, mientras que la vihuela era el instrumento predilecto de músicos cortesanos, a diferencia de las cortes europeas en donde se imponía la utilización del laúd como instrumento dominante….
La vihuela se constituyó entonces en el modelo principal para el desarrollo de la guitarra puesto que la misma, estaba constituida por seis pares de cuerdas, factor que contribuyó al enriquecimiento de la técnica y a elevar la categoría de las composiciones. Un hecho destacado para que la guitarra progrese en el campo musical, es la incorporación de la quinta cuerda en el siglo XVI y se lo atribuye al español Vicente Espinel, lo que extendió sus recursos en lo referente a escalas y a un cambio en la técnica para su ejecución. En el siglo XVII, es donde la guitarra cobra fuerza en los círculos musicales de Europa, y desde allí, empieza su verdadero desarrollo, pero sin lograr ser aceptada en
la música de cámara, donde el clave y el violín se imponían.
 
En el siglo XVIII, sufre más transformaciones que mejoran sus condiciones técnicas y sonoras, adquiriendo muchas características de la guitarra actual, se le incorpora la sexta cuerda, eliminando los órdenes dobles, se implanta el clavijero y se extienden los trastes hasta la boca del instrumento, todo esto de manera progresiva, lo cual se dio hasta el siglo XIX, la incorporación de éstos elementos, mejoró sus posibilidades, convirtiéndolo entonces, en un instrumento de cámara, para el cual se empezó a escribir repertorio. Uno de los difusores de la guitarra en esa época fue el Padre Basilio, que influyó en intérpretes y compositores españoles. Durante la primera mitad del siglo XIX, es aceptada como instrumento de concierto en toda Europa, en donde debemos señalar el aporte que hicieron los españoles Fernando Sor y Dionisio Aguado en el orden técnico, lo cual contribuyó al incremento de su repertorio.
Otro suceso importante en el desarrollo de la guitarra fue, que el constructor Antonio Torres, (español), deja sentada ya, de forma definitiva el modelo de la guitarra contemporánea como el de la guitarra flamenca y a partir de ese momento se lo difunde por España y Europa.
Ya a finales del siglo XIX, se da la aparición de Francisco Tárrega, (1852/1909), guitarrista y compositor, cuyo principal aporte es la implementación de una verdadera escuela de guitarra, cuya difusión se dio por todo el mundo, en donde se incluían importantes recomendaciones de orden técnico que se deben seguir para su correcta ejecución. El siglo XX es una etapa en donde la guitarra se mundializa y llega a los grandes escenarios, como un instrumento de concierto (sin que pierda su carácter de popular).
En lo que se refiere a la guitarra en el siglo XX es la figura de Don Andrés Segovia, quién logra a través de sus adaptaciones y composiciones para guitarra, que ésta alcance una difusión a nivel mundial, motivando a compositores de la época, a incrementar y crear un repertorio propio para guitarra. Entre los compositores que fueron influenciados por Segovia, para componer obras vinculadas a la guitarra estaban: Manuel de Falla, Moreno Torroba, Joaquín Turina, Joaquín Rodrigo, Francisco Tárrega, Manuel Ponce, Héctor Villa Lobos, que escribirán numerosas obras para guitarra solista y orquesta, tornándose importante lo que señalaba Berlioz: “La guitarra es una orquesta en miniatura".
La presencia de Andrés Segovia, permite que este instrumento ingrese en las grandes salas de concierto del mundo entero, mostrando una guitarra que no solo sirve para el acompañamiento, con posibilidades más amplias, como otros instrumentos musicales de concierto. Al referirse a la guitarra en América, Marcelo Pacheco señala que “La guitarra, fue introducida en nuestro continente durante la conquista española y su proceso de colonización. La enseñanza de la religión, estaba acompañada de cantos y melodías de alabanza, con las que celebraban muchos actos religiosos, que en un inicio eran entonadas por maestros de capilla españoles, pero que después fueron impartidas a los indígenas y mestizos de la época. La música era muy importante en la formación de los indígenas, quiénes de alguna forma empezaban a adaptarse a las nuevas costumbres, ritos religiosos y todo lo que acompañaba a la nueva cultura, que se veía surgir dejando a un lado aquellos aspectos propios de los pueblos conquistados. Fue en este proceso en donde aparecen “instrumentos nuevos” para los indígenas, como el caso del órgano y el clave, que acompañaban los cantos de liturgia, con el pasar del tiempo, también llegan otros instrumentos como el violín.
Dentro de este panorama llega la vihuela, de la mano de los conquistadores, ya sean militares o religiosos, así como marineros y trovadores venidos de Europa, quiénes en sus momentos de ocio o recreo, la ejecutaban para acompañar al canto y de esta manera contar historias ya sea heroicas, románticas, legendarias, o describir lugares, llamando la atención de muchos indígenas y mestizos de la época. Los religiosos fueron los que mejor se servirían de la música, ya que la aprovechaban para impartir sus clases de religión y socializar con el pueblo conquistado, permitiendo que los indígenas se adaptaran al nuevo sistema establecido.” El autor Néstor Guestrin menciona una carta, enviada por el padre Techo, en 1594, en donde explica como instruía el padre Alonso Barzana, en el Tucumán a los indígenas: “… para ganarlos con su modo a ratos los iba catequizando en la fe, a ratos predicando, a ratos haciéndoles cantar en sus coros y dándoles nuevos cantares a graciosos tonos; y así se sujetaban como corderos, dejando arcos y flechas”.27 En esta obra de Guestrin, se menciona a otros conquistadores españoles que vinieron a Sudamérica y se radicaron en países como Colombia, Perú, Argentina, Panamá, Costa Rica, siendo en su mayoría vihuelistas. Este autor menciona que, fue Perú en donde residían muchos ejecutantes de la vihuela y que en las veladas no faltaban los recitales, en los cuales, hábiles tañedores de vihuela interpretaban obras de compositores europeos, siendo el centro de atención de muchos aficionados a la música. Los indígenas y mestizos, aprendieron a ejecutar estos instrumentos, en conventos y centros religiosos en donde se les impartía como parte de su formación la enseñanza de algún instrumento. Es por ello que, el escritor ecuatoriano Mario Godoy Aguirre, en su obra titulada “Breve Historia de la Música del Ecuador” dice que: “los frailes y monjas impusieron en Latinoamérica los patrones estéticos vigentes en Europa. Los templos, monasterios y conventos fueron los principales centros donde se desarrolló la actividad musical”.28
En América, la guitarra es un instrumento muy conocido y popular entre todos los círculos sociales, que, por muchas cualidades, ha ganado terreno y ha sido adoptada por muchos países del “Nuevo Continente”. Las primeras vihuelas y guitarras llegaron de Europa, pero gracias a la difusión y popularidad que ganaron, los artesanos indígenas comienzan a construir y hacer réplicas de estos instrumentos, que en años posteriores será la base para que se construyan otros Cordófono, cuyo modelo era la guitarra traída desde Europa, ya que la gente de cada región o país deseaba tener “una guitarra original”, para interpretar su música y folklore, con características y timbre propio, de esta manera se construyen instrumentos derivados, como el tiple colombiano, el sextillo, el cuatro puertorriqueño y venezolano, el tres cubano, el charango y el requinto.
Fruto de la enseñanza de la música europea, los indígenas y mestizos también empiezan a componer, pero ya desde una perspectiva propia, respetando algunas normas de interpretación y de composición. Entre los compositores americanos de guitarra del S. XX que colaboraron en el enriquecimiento del repertorio, podemos citar a:
1.- El mexicano Manuel Ponce (1882/1948), a quién Segovia le consideraba el mejor compositor para guitarra, cuyas obras se estudian hasta hoy por la importancia que tuvieron. Entre sus obras para guitarra existe un concierto llamado “Concierto del Sur”.
2.- El brasileño Héctor Villa-Lobos (1887/1959), que compuso un catálogo importante de obras para guitarra sola y para orquesta, en todo este material se rescatan elementos rítmicos y armónicos de la samba brasileña, como de las modinhas de principio de siglo, todo este legado de obras, también forman parte de los programas de estudio guitarrístico en los principales conservatorios del mundo.
3.- El venezolano Alirio Díaz (1923) que fue discípulo de Segovia y de Regino Saiz de la Maza, contribuyó al desarrollo de la guitarra en su país, mediante la revisión y la adaptación para guitarra de obras que ya se escribieron en épocas anteriores, también rescata en sus composiciones y arreglos, muchos elementos de la música para el arpa, adaptándola a la técnica guitarrística.
4.- El paraguayo Agustín Barrios (1885/1944), gozaba de una técnica y un estilo compositivo inigualable, siendo el mejor compositor para guitarra de la mitad del siglo XX. Se lo consideraba como el Schubert de la guitarra por las influencias que tenía. Como compositor, explora las formas barrocas, clásicas, románticas con ritmos y melodías propias de América del sur.
4.- En Ecuador, Don Carlos Maldonado Lince, a quién el compositor Luis Humberto Salgado dedicara su célebre Concierto para Guitarra y Orquesta; el guitarrista Homero Hidrovo, quién en alguna ocasión tuvo la posibilidad de encontrarse cara a cara con el célebre maestro Segovia y tocar para él. Carlos Bonilla Chávez, autor de música popular y de corte nacionales y de un Concierto para Guitarra y Orquesta llamado “Raíces”, en donde explota formas musicales de nuestro país. Terry Pazmiño, autor de muchas obras de corte nacionalista y “Concierto de los Andes” para guitarra y Orquesta.
5.- El cubano Leo Brouwer (1939), con sus obras y estudios, cambiará la sonoridad de la música escrita para guitarra desde 1960 aproximadamente. Ha escrito algunos conciertos para guitarra: “Concierto de Liega”, “el Concierto de Toronto” y el “Concierto Elegiaco”; Además se lo considera como uno de los mejores ejecutantes de guitarra a nivel mundial. Entre los intérpretes más destacados de América tenemos a los argentinos Ernesto Bitteti, María Luisa Anido, y el cubano Manuel Barrueco. La guitarra desde hace mucho tiempo atrás, fue un instrumento que se popularizó en todos los círculos sociales de América y el mundo debido a:
1.- Su tamaño y su facilidad de transportación, podía ser llevada a cualquier región o lugar, para acompañar distintos cantos que se necesitaban interpretar en la enseñanza de la religión, lo que no sucedía con el órgano y el clavicémbalo.
2.- Musicalmente era posible ejecutar tanto, melodía e independientemente el acompañamiento, sin necesidad de tener mayores conocimientos de lectura musical, como sucedía en el órgano, clavicemballo o el violín, aprendizaje que más bien dependía del talento y la dedicación.
En lo posterior, vemos que aparecen ejecutantes con una mejor técnica en la ejecución de este instrumento logrando tocar melodía y acompañamiento en un mismo instante de interpretación. Al referirse a La Guitarra en Ecuador, Pacheco sostiene que “la aparición de la guitarra en el Ecuador, como en el resto de países sudamericanos, está ligado a la llegada de los españoles a América, en un inicio no tenía muchas de las características con las que hoy la conocemos. Debido a la poca documentación existente en la Colonia y por la falta de interés de las clases dominantes, no se tiene datos exactos de la
importancia que tuvo en la formación y en la educación artística que se implantó en nuestro país.
Al respecto, en el libro de Segundo Luis Moreno dice lo siguiente: “Poco a poco – ya como empleados de la administración, ya atraídos por la fama de las riquezas que creían hallarlas amontonadas en estas tierras – comenzaron a venir personas entendidas en el manejo de la citara, el salterio, el arpa, la guitarra, etc., instrumentos que hallaron aquí ambiente propicio.”29
Estos instrumentos de cuerda fueron traídos por los europeos, quiénes aprovechando sus conocimientos en la ejecución de los mismos, vinieron a estas tierras, en sus intentos por encontrar aquellos tesoros de los cuales habían tenido noticias por los muchos comentarios de otros migrantes. De éstos, el que más se popularizó fue la guitarra, llegando inclusive hasta las clases más bajas que veían en este instrumento un medio para expresar
sus sentimientos. El primer testimonio que se tiene sobre la vihuela en el Ecuador, es el que relata Miguel Cabello Balboa en 1577, en sus crónicas de viaje, al encontrarse en la provincia de Esmeraldas, seguramente en alguna situación difícil y angustiosa, nos dice al respecto: “tardaban ya los fementidos bárbaros más de lo propuesto y prometido, en tanto grado, que nos sentíamos ya defraudados de toda nuestra esperanza, que aún de la vida dudábamos,
según las malas señales, y en medio de estas aflicciones, Juan de Santa Cruz, dotado de buena gracia en tañer y cantar tomando una mal acordada vihuela cantó este salmo”
Uno de los descendientes de Atahualpa cultivó el arte musical: Don Alonso Atahualpa Coquilago (1559-1589), y demandaba de los reyes de España, la cantidad de veinte mil pesos anuales, para vivir con las comodidades que su posición social y su calidad de descendiente del monarca Atahualpa le exigía, para lo cual presentó a testigos, quiénes daban fe de su linaje, así como también de sus virtudes y educación. Entre ellos Bartolomé Hernández de Soto que decía: “que Alonso Atahualpa ejercitaba: el mismo estudió en cosas que los españoles procuraban saber cómo el cantar y el tañer vihuela y arpa y otros instrumentos”. Otro testigo decía que: “...tiene muchas otras gracias en tañer y en cantar y en otras cosas que las personas bien nacidas y virtuosas suelen aprender y en particular son saber tañer la vihuela y arpa y clavicordio y guitarra y cítara”.31
También se dice que fueron los conventos en donde se enseñaba a tocar la guitarra, ejemplo de ello tenemos que, en la biografía de Santa Mariana de Jesús Paredes Flores (1618- 1645), señala que entre sus gracias y dones “había aprendido muy bien la música y tocaba con maestría la guitarra y el piano”32.
 
 
 
 
29 Ob cit. Pag. 48 párrafo 4.
30 GUERRERO, Gutiérrez Pablo, “Enciclopedia de la Música Ecuatoriana”, Tomo I, Editorial COMUSICA, Quito,
2004-2005, pag. 719.
 
 
 
Otra monja carmelita de la que se tiene noticias, que ejecutaba la guitarra y otros instrumentos es la Madre Josefa Dávalos quién recibió sus hábitos en 1742 y de quién Federico Gonzáles Suárez escribió lo siguiente: “Sus dotes para la música y para la pintura, que había aprendido sin maestro, causaron sorpresa y admiración al docto académico francés señor de La Condamine. He aquí lo que La Condamine dice de la Madre Dávalos, a quién la conoció y trato en Riobamba, antes de que se hiciese monja. Habla de las hijas de don José Dávalos, y luego añade: “La mayor de ellas poseía un talento universal: tocaba el arpa, el clavicordio, la guitarra, el violín y la flauta; mejor dicho, todos los instrumentos que llegaban a sus manos; sin maestro alguno……”33
 
Por ésta época, la situación de la guitarra mejora debido a que, muchos instrumentos de cuerda serán enviados desde Europa, a varios países del Nuevo Continente y de esta manera llegan también a nuestro país, instrumentos con acabados de primera, ya sea en nácar, tallados y pintados a mano, con motivos religiosos, construidos con maderas finas, que, en años posteriores, serán reproducidos por artesanos dotados de mucha habilidad y talento, contribuyendo a su difusión en el país. Todos estos artesanos se agruparon en gremios durante los siglos XVI y XVII, y debían tener el visto bueno del Cabildo para funcionar; es así que en Quito se constituyeron en hasta treinta y ocho gremios como eran los de: arperos, constructores de arpa: guitarreros, constructores de guitarras y vihuelas, rabeleros, constructores de rabeles, etc. En 1746 se establece como nuevas regulaciones de los cabildos para estos gremios que no solo deben conocer la forma de construcción de estos instrumentos, sino también deben saber ejecutarlos. De esta manera se consiguió que la formación del artesano sea completa buscando que su trabajo sea de calidad.
 
31 GUERRERO, Gutiérrez Pablo, “Enciclopedia de la Música Ecuatoriana”. Pág. 253.
32 GODOY AGUIRRE, Mario, “Breve Historia de la Música del Ecuador”, primera edición, Editorial Ecuador, Quito
Ecuador 2005, página 110.
33 GODOY AGUIRRE, Mario, “Breve Historia de la Música del Ecuador”, primera edición, Editorial Ecuador, Quito
Ecuador 2005. página 133.
 
 
Entre éstas “peripecias guitarreras”, en Cuenca, hacia el año de 1797, un ilustre abogado sevillano, quién se desempeñó como tesorero de las cajas reales, el Dr. Antonio Soler, como virtuoso de la guitarra que también era, dio a conocer los recursos que este instrumento poseía, dedicándose a su enseñanza y consiguiendo seguidores que formaron las bases de una primera escuela de guitarra en lo que hoy es nuestro país. Según relata Sixto María Durán, hacia 1823 Soler es invitado por el Libertador Simón Bolívar, quién le ofreció su amistad insinuándole quedarse como “uno de los ciudadanos más útiles de Colombia”, motivo por el que permaneció en Cuenca hasta su muerte en 1851. De allí nacerían nuevos ejecutantes, nuevos maestros e intérpretes, por eso se dice que, en nuestro país, el desarrollo del estudio guitarrístico tiene sus inicios precisamente en Cuenca.
Seguidor destacado del trabajo de Soler fue precisamente su discípulo Miguel Espinoza, conocido como el “leuco Espinoza” quién habría adquirido el dominio de su arte que lo había convertido en un concertista de “enorme finura” en sus interpretaciones, conocimiento que lo transmitió a su hijo, del mismo nombre y que según crónicas de la época habría alcanzado mayor destreza que la que poseía su padre. Hacia 1855, aparece una obra interesante para la historia de la guitarra de nuestra comarca y es el “ALBUM DE PIESAS Y BALSES Y POLKAS ARREGLADO PARA GUITARRA POR M. A. C.” (sic) siglas que corresponden al nombre de Don Manuel Antonio Calle, seguramente influenciado o tal vez alumno de Soler. En éste álbum contiene obras trabajadas en dos planos sonoros y que poseen un grado de dificultad acorde a la música de la época, caracterizadas por su sencillez compositiva y alto grado de expresividad por explotar; se destacan obras como “El Arpa de Elisa”, “Lamber”, una polka, “El Sentimiento”, vals; “La Sorpresa de Amor”; entre otras obras cortas y a la vez preciosas. De 1859 una recopilación de “PIESAS PARA GUITARRA SIN ACOMPAÑAMIENTO” de A. Loyola en donde se recogen una cantidad –como 28 piezas- de obras cortas entre las que también se cuentan mazurcas, valses y de forma libre. Posteriormente y luego de muchos años, se da un renacer de la guitarra en Cuenca que partió desde el nivel más elemental y funcional. Apetecida en primera instancia para la conformación de rondallas, la ejecución de música popular y de la mano de hombres ilustres como como Don Joel Alvarado Castro, José Molina, Pancho Torres Oramas, Luis Naranjo, entre otros famosos ejecutantes, hicieron las delicias musicales mediante eventos públicos y las tradicionales serenatas. Suena el nombre de Don Víctor Sarmiento Mora, ilustre personaje que según se cuenta, comenzó a enseñar éste instrumento para ser sucedido años más tarde por su hijo Bolívar Sarmiento Regalado, quién por algo más de siete años dictó clases del instrumento en el Conservatorio “José María Rodríguez” que entonces se encontraba regentado por el Dr. José Castellví. Durante aquellos años, Sarmiento realiza una tarea de difusión del instrumento en su faceta de solista comenzando con un número pequeño de estudiantes motivados por ésta forma de interpretación. Tras este tiempo por esas cosas de la vida, debe abandonar éste establecimiento recayendo ésta responsabilidad sobre uno de sus alumnos: Carlomagno García quién consciente de la enorme responsabilidad que esto conllevaba buscó mejorar las condiciones de estudio que para ese entonces existían y que básicamente se centraban en concebir a la guitarra como un instrumento de acompañamiento pues a pesar de todos los esfuerzos, sus posibilidades técnicas aún no eran muy conocidas. Una época cargada de labor musical fueron los años 80 en los cuales con la gestión del Dr. Castellví se consigue una beca que marcaría un antes y un después en la actividad de los cultores de éste instrumento: Carlomagno García, los hermanos Marcelo y Diego Pacheco, y Juan Campoverde son becados para estudiar con el guitarrista chileno Guillermo Moreno Pinto, músico que logra despertar un interés profundo por el estudio sistemático de las parte técnico interpretativa en el instrumento, lo que los llevaría a interesarse por el campo musical a profundidad pues consiguieron consolidar estudios de tercero y cuarto nivel en el ámbito guitarrístico y compositivo. Cabe destacar que dentro de ese periodo mucho tuvo que ver la presencia de músicos como Ryuhey Kobayashi, Rodrigo Riera, Enric Madriguera, Susan Mac. Donald, Terry Pazmiño, Cristóbal Pazmiño, en los últimos diez años Pepe y Angel Romero, maestros que a su turno se empeñaron en sacar lo mejor y positivo del talento de los guitarristas cuencanos a través de sus conferencias y clases maestras. De ésta generación de músicos en la actualidad y mayoritariamente bajo su dirección, muchos de sus alumnos integran una generación de nuevos guitarristas cuyas bondades musicales son apetecidas o están en proceso de desarrollo, apreciándose nombres de jóvenes maestros, estudiantes del conservatorio y discípulos de los citados  que han comenzado una nueva labor de difusión a favor de la guitarra: Javier Guazhambo, Kimberly Toledo, David Vásquez, Freddy Bravo, Juan Esquivel, Génesis Guartán, Iván Narváez, Diego Moroch, Tamara Vásquez, Eduardo Sacoto, Mauricio Zari, por citar algunos.
 
 
[1] Universidad de Cuenca, Facultad de Artes Escuela de Música. https://www.google.com.ec/search?dcr=0&source=hp&q=marcelo+pacheco+composiciones+para+guitarra&oq=marcelo+pacheco+composiciones+para+guitarra&gs_l=psy-ab.3..33i21k1.1697.7982.0.8082.43.31.0.0.0.0.364.4937.0j14j5j4.23.0....0...1.1.64.psy-ab..20.21.4482...0j0i131k1j0i10k1j0i22i30k1j33i160k1j33i22i29i30k1.0.W3cIVxJpO_M
                                      

LA ORQUESTA DE GUITARRAS


Actualmente y como parte de nuestras actividades está la creación y fortalecimiento de la actividad guitarrística en conjunto, esto es, a través de la creación de ensambles y en especial, la creación de la Orquesta de Guitarras, actividad que la desarrollamos desde hace dieciseis años, involucrando a niños, niñas y adolescentes. No únicamente se trata de tocar en equipo. También esta actividad fortalece la actividad colaborativa creando la necesidad de un trabajo coordinado, lo que fortalece los lasos de solidaridad, compañerismo y motiva el aprendizaje musical.
 
     

A la luz de la nueva normativa en materia de educación general, en donde se enfatizan los procesos de reuperación y retroalimentación de lo aprendido, por las particularidades y especificidades del fenómeno musical, hemos creido conveniente que no es suficiente el proceso recuperación. el trabajo se lo debe hacer de tal manera que el estudiante descubra las bondades del estudio constante y sistemático y que mejor manera de involucrarlo de ,manera voluntaria y conciente, y hasta más llena de gusto que haciendo un trabajo de ejercicios y repertorio en conjunto, en donde el estudiante se divierte aprendiendo y tocando.
Producto de nuestros estudios y formación académicos es la formación de una Orquesta de Guitarras en donde se concentra todo el resultado de la actividad desarrollada con los estudiantes y se refleje nuestro trabajo. En la actualidad se ha podido realizar actividad relacionada con el trabajo en conjunto con un número grande de integrantes. Lo interesante del trabajo es que se lo realiza literalmente con niños a fin de motivar el trabajo grupal, coordinación motríz, desarrollo del oído armónico, rítmico, melódico y el estudio de la armonía estilística e interpretación por épocas. Así mismo ésto ha posibilitado el desarrollo de más arreglos para éste formato, arreglos que exploran las diferentes etapas musicales desde un punto de vista netamente musical para proyectarnos a la fase analítica y formal. En la actualidad, el Conservatorio "José María Rodríguez" me ha encargado éste trabajo que lo realizo con mucho gusto porque me permiten explotar al 100% las habilidades de los jóvenes estudiantes de guitarra. ¿Los resultados? Desde luego que son inmediatos pues el material de estudio está diseñado para la Orquesta y se trata de material progresivo y entretenido.

Ensamble de guitarras del Conservatorio "José María Rodríguez" Abril 2015
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